Todos
conocemos lo que es la globalización, o tenemos una ligera idea.
Vamos a
intentar definir el contexto económico internacional de una manera un poco más
clara:
Gracias
al ya conocido avance de las tecnologías en los últimos siglos/años, en transportes
y demás adelantos, se ha llegado a una situación de un mundo interconectado
(internet, teléfono, aviones supersónicos…). Esto repercute en la economía,
acercando países y haciendo desaparecer fronteras.
Unido a
este cambio tecnológico, cabe mencionar el cambio en el comportamiento de los
países, donde las técnicas aislacionistas, proteccionistas y autárquicas han
dado paso a la integración.
¿A qué
queremos llegar con esto?
A
intentar explicar por qué unos países dependen tanto del extranjero.
Gracias
a la apertura internacional, los países son capaces de aumentar su consumo por
encima de su capacidad productiva. Todos pensaréis: este se ha fumado algo
Ahí va:
En el maravilloso país de
Felizonia la población vive a base de abrazos. El país puede consumir tantos
abrazos como puede producir. Ni más, ni menos.
Pero ahora pensemos que la
población de Felizonia quiere más abrazos de los que puede dar. La solución a
este pequeño problema es importar abrazos o, visto de otra manera, financiar más abrazos de los que podemos producir. De esta manera la población está satisfecha.
FIN
... Pues
no.
Esos abrazos que obtuvimos de más, hay que devolverlos. Con intereses. Y… ¿cómo
devolver los abrazos con intereses, si todo los abrazos que producimos los damos?
Tenemos un problemón, vamos a verlo con números.
Normalmente producimos y
consumimos 100 millones de abrazos. El año que
necesitamos más abrazos, tuvimos que importar 20 millones, con unos
intereses de 5 millones de abrazos. Por lo que tenemos que devolver 25 millones
de abrazos ¡cuándo producimos 100 y todos los que producimos son para consumo!
Hay
diferentes maneras de salir de este embrollo:
El año después de tener que pedir prestados esos abrazos, reducir nuestro consumo de abrazos hasta 75 millones (100 que producimos menos 25 que debemos). Pero a nadie le gusta quedarse sin abrazos…Otra posible solución es reducir una pequeña parte de nuestro consumo de abrazos cada año, por ejemplo, si reducimos 1 millón de abrazos al año durante 25 años (como Nescafé), en 25 años podremos volver a consumir los 100 millones de abrazos anuales.


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