Los
economistas siempre suponen (¿suponemos?) que la economía se encuentra en
equilibrio.
Nuestra primera y adorada economía
va a estar compuesta solo por zapatos: las personas solo consumen y producen zapatos:
por la mañana se desayuna zapatos untados en zapatos, en el trabajo solo se
fabrican zapatos, con tu salario solo
compras zapatos (para comer, vestir, comunicarte…) Pues bien, la cantidad de zapatos producida es igual la consumida. No sobran
zapatos, nos comemos todos los zapatos.
Esto
significa que no estamos en crisis, exportamos lo mismo que importamos, el
Estado ingresa lo mismo que lo que gasta, no hay desempleo (más allá del “estructural”)...
Pero un
país (economía) no vive ajena a los movimientos del resto del mundo, de sus
ciudadanos, empresarios, etc. con lo que esta situación de equilibrio no existe
en realidad, esta situación de equilibrio solo es una utopía económica.
Para alcanzar
este equilibrio buscado por las economías (un concepto más complejo de
equilibrio, que se reduce a: para conseguir objetivos que los gobiernos se
proponen) los policy-makers articulan
dos tipos de políticas ya conocidas por todos.
-Políticas monetarias. Estamos dentro de la UEM y nuestra política económica
no depende de los intereses del gobierno del país. Por lo que, para comprender primero los instrumentos de política económica, vamos a suponer que God Bless America, comemos hamburguesas
y nuestro sueño es ser poli gordo en NY con una casa como la de Los Simpsons. Es
decir, en estas lecciones, vamos a suponer que la economía de la que hablamos
es EEUU.
La política
monetaria supone básicamente una cosa: cambiar el tipo de interés.
Voy a pedir un préstamo para el proyecto de mi vida: adiestrar gatos para formar un ejército. En el banco me dicen les debo devolver 120 € en vez de los 100 que me prestaron. Por lo que, hay un 20% de interés. Al día siguiente, después de que el BCE haya anunciado bajada de tipos de interés mediante una política monetaria, voy al banco y me dicen 110€, por lo que los tipos han bajado al 10%. Para tus planes de conquistar el mundo y, por ende, para el resto de la economía, ¡la bajada de tipos es buena!
Bajar
el tipo de interés supone que la economía (para simplificar) mejore a corto
plazo.
-Políticas fiscales. Estas las
tenemos más cercanas, ¿eh? Son las que lleva a cabo el gobierno y tienen que
ver con sus ingresos y gastos.
Ingresos:
impuestos. Si aumentan, mejora la situación de las cuentas del Estado
Gastos:
gasto publico, por ejemplo, dietas de políticos, viajes del rey, gasto en
enseñanza, seguridad… todo el gasto que sale del Estado (detalle, las pensiones
y las prestaciones por desempleo NO son gasto público).
Empíricamente,
lo más racional es que el aumento del gasto(o disminución de impuestos) mejore
la situación del país y la disminución del gasto (o aumento de impuestos) la
empeore.
Y aquí empieza todo
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