Ponerse a quejarse de la crisis es muy fácil.
Despotricar contra todos los Gobiernos por sus medidas lo sabemos hacer todos.
Las
consecuencias de todas estas medidas son las ya sabidas injusticias sociales
(criticas aparte) que están viviendo las personas que menos se lo merecen: el
panadero que se metió en una mansión de 10 m2 pagando durante 45 años una
hipoteca de 1000 euros al mes, el policía que ve su sueldo recortado (hablemos
en cifras, si cobraba 2000 euros al mes hace 2 años, ahora está cobrando unos
1650), el accionista de un banco estable con reputación centenaria que de un
día para otro ve que sus inversiones se reducen un 80%, el inmigrante que se
queda sin poder ir a las revisiones médicas… Y aún así, para los que de verdad
le presten atención en un futuro a esto, esas personas solo serán números.
Está muy
extendido hablar de que la economía sigue un proceso cíclico. Cuando estudiamos
una recesión o crisis, estudiamos los datos de manera ausente, como si no
fueran personas: “en la crisis de los años 30 la gente se suicidaba…” no te
imaginas a tu padre tirándose por la ventana. NO, piensas en un broker de la bolsa de NY con su
gabardina, maletín y sombrero saltando desde el rascacielos más alto que
hubiera en Manhattan. Pero la gente sufre de verdad y las tragedias no tienen
que quedar como números.
Todos
estos sentimentalismos van a parar a que, personalmente (y no me considero
nadie para poder dar este tipo de opiniones), las medidas sí que pueden
convencernos de que van a dar resultado. Me explico:
Todo es negro en España, pero el
sistema está ideado para que, lo que dicen los que mandan en este sistema
(llamemosles mercados, banqueros, multinacionales, Bundesbank o mi prima que
cuida niños de 4 a 8 por 6€ la hora) funcione.
España rescatada (asúmamoslo), la prima de
riesgo bajando por ello, los datos de déficit comercial mejorando a pasos de
país emergente (mejora en un 45% en
2012)…
No
penséis ahora que el consumo (al 2%) está cayendo, el paro sigue altísimo ¡SE TRATA DE SER POSITIVOS! Datos
económicos importantes (para esos de ahí arriba, a los que les interesan solo las cifras), como la inversión extranjera directa (30.000
millones positivos este mes) y los ya comentados nos alegran el día y nos hacen
darnos cuenta que… aunque el sistema esté creado para beneficiar a unos pocos
solo y, por muy duro que sea, parece que va a funcionar (duro de reconocer para
alguien que se opone a las políticas llevadas a cabo, hay que decirlo).
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